Jornadas de objetivos con Visión Global

Un Team Building 100% personalizado

El grupo nos pidió que les alojáramos lejos de la ciudad, en un lugar tranquilo donde poder trabajar fuera de su entorno laboral. Querían una casa rural, con espacios adecuados para trabajar y con zonas comunes donde convivir y descubrir a las personas con las que trabajan a diario. Además, nos pidieron que desarrolláramos una actividad que reforzara el trabajo en equipo y sobretodo, la visión global.
Con todos estos requisitos, nos pusimos en marcha y trazamos la hoja de ruta que recogía todas las peticiones.

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Alojamos al grupo de 11 directivos en un acogedor complejo de 3 casas rurales en San Pau d’Ordal, Subirats. Una construcción con siglos de historia, reformada y conservada con mucho encanto y gusto en los detalles.

Cuando llegaron, disfrutaron de descubrir cada rincón de la casa mientras se distribuían en los dormitorios. Seguidamente nos encontramos todos en uno de los salones de la casa donde, con un breve juego de roles, nos sumergimos en un ambiente de trabajo proactivo. Una vez terminada la actividad, dejamos al grupo listo para empezar a trabajar, alrededor de una gran mesa de madera cuadrada, con el fuego encendido y con los coffe breaks preparados.

El día siguiente, el grupo madrugó y trabajó desde primera hora hasta media mañana. Tomaron cafés y zumos para acompañar los bizcochos que ellos mismos habían preparado la noche anterior, todo un reto teniendo en cuenta que fue la primera receta de cocina para la mayoría de ellos.

Una vez hubieron repuesto las fuerzas, salimos al exterior de la casa y nos dispusimos a realizar la actividad que diseñamos específicamente para este grupo. 

Un team building 100% personalizado

Un circuito de actividades en grupo, con participación por equipos que irán modificándose en cada prueba. Durante la primera fase del recorrido, los integrantes de los equipos ganadores, irán acumulando puntos individualmente. En esta primera parte, los equipos se enfrentaron a retos como el "buscaminas" donde debían conseguir que, al menos un miembro del equipo, cruzara el campo de minas con la ayuda de la memoria de sus compañeros. Otra misión de esta primera parte fue el "laberinto" donde dos miembros del equipo con los ojos tapados, debían de ser orientados por el resto del equipo para cruzar el laberinto antes de que lo consiguiera el equipo contrario, sin salirse de los límites ni tropezar con los obstáculos. Acabada la fase por equipos, entraron en una segunda fase, donde todos fueron un solo equipo que debía hacer girar tantas veces como pudiera un hula-hop y una piedra de cristal alrededor de un corro.

Finalmente, con todas las puntuaciones repartidas, el dinamizador y coach y les planteó el último reto: En tres grupos debían diseñar y construir una torre por grupo, con su correspondiente bandera. Con los puntos conseguidos en las fases anteriores de la actividad, compraron los materiales y herramientas necesarias y tuvieron un buen rato para la construcción. Finalmente, salió a luz el último objetivo y era que debían incluir en sus torres, un sistema de poleas para que pudiera circular un artefacto entre las tres torres, con este último cambio de planes, cambio definitivamente la dinámica del grupo, modificándose las conductas, comunicaciones, y relaciones entre los grupos al tratarse de un objetivo global y no de un simple éxito parcial de uno de los grupos.